Por Joaquín de Lapatza
El disparo con escopeta debe ser intuitivo, rápido aunque acompasado, mecánico, sin tirones y con velocidad.
Comenzamos una breve serie de artículos didácticos para enseñar a los nuevos cazadores y refrescar conceptos a los más expertos. En mi opinión, hay cuatro elementos clave en el disparo con escopeta: la elección del arma, el encare, la posición y el swing.
La tradición dice que no es el cazador quien elige la escopeta, sino la escopeta la que elige al cazador. Para lograr un buen encare, lo principal es encontrar el arma apropiada, independientemente de nuestra preferencia por paralela, superpuesta o semiautomática.
Necesitamos una escopeta con la que nos sintamos cómodos. Hay muchos factores de elección, como la longitud, el peso, la marca y el tipo de arma. A veces llegamos a la armería con un modelo decidido y descubrimos que no termina de encajarnos. Al probar otras opciones puede aparecer esa conexión especial: la escopeta se siente natural en las manos, como una extensión del cuerpo.
No todas las escopetas tienen las mismas medidas ni todas las personas la misma complexión. Las diferentes dimensiones de la culata, combinadas entre sí, pueden hacer que un arma encaje perfectamente o se convierta en una fuente constante de frustración.
Las claves más comunes son la longitud y la caída. La longitud suele corregirse añadiendo una cantonera más larga o acortando la culata. La caída es más complicada de modificar en superpuestas y paralelas, aunque un buen culatero puede corregir pequeñas diferencias.
Al elegir una escopeta de precio medio o bajo, recomiendo no modificarla más allá de la longitud. Si no encaja como un guante, es preferible seguir buscando sin cegarse con una marca o modelo concreto.
No existe una recomendación universal entre paralela, superpuesta o semiautomática. Cada sistema tiene virtudes, defectos, defensores y detractores. Para nuevos cazadores, la superpuesta suele ser una buena opción por su facilidad de uso y mantenimiento, su resistencia, su coste y un retroceso relativamente controlado.
Conviene coger cada escopeta, observarla y encararla tantas veces como sea posible. Antes o después aparecerá la elegida.















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