Por Joaquín de Lapatza
Hoy, como todos los martes, nuestro amigo, colaborador y miembro del Team Ardesa Adventure Joaquín de Lapatza nos rescata una de sus historias de caza de su blog Locos por la Caza.
Este fin de semana disfruté de una jornada entre amigos, una montería organizada por la orgánica Pelillo. El sorteo me llevó a un cierre situado en un antiguo camino estrecho, con monte bajo cerrado y muy cochinero. El postor señaló un testero a media distancia, aunque el telémetro Sig Sauer que estaba probando marcó entre 211 y 655 metros.
La curiosidad y el misterio comenzaron durante la subida. En uno de los cruces apareció un todoterreno negro con dos individuos que intercambiaron unas palabras con el postor. Más tarde, ya en el puesto, vimos el mismo vehículo aparcado bajo una encina a unos 500 metros, con sus ocupantes observando la montería con prismáticos.
Bien entrada la mañana escuchamos un disparo seco y extraño, parecido al de un calibre pequeño. Poco después, cuando las rehalas se acercaban, el vehículo comenzó a maniobrar y terminó desapareciendo.
El resto de la jornada transcurrió con normalidad. Al reunirnos con los puestos vecinos comprobamos que ninguno había disparado, aunque todos habíamos escuchado aquel tiro. Informamos al postor y al capitán de la montería, pero durante el descenso ya no había rastro del todoterreno.
Quizá fueran propietarios de una finca cercana vigilando el desarrollo de la montería, pero la situación y el disparo resultaron, cuando menos, inquietantes. Por fortuna, nada de ello empañó la excelente organización de Pelillo.
Visita la página de Joaquín de Lapatza, Locos por la Caza.















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