Joaquín de Lapatza comparte su experiencia con los puntos rojos de tubo y las miras réflex después de probar diferentes modelos en el campo de tiro y en jornadas de caza.
Acostumbrado a utilizar visor en montería, comenzó probando distintos puntos rojos. En el campo de tiro encontró difícil igualar las agrupaciones de un visor a 50 metros, principalmente por la ausencia de aumentos.
Con un Aimpoint Micro H2 apreció un encare más rápido que con un visor tradicional o con miras abiertas, aunque le costó adaptarse al efecto túnel. Más adelante probó un SIG Sauer Romeo, instalado algo más alto y acompañado de una carrillera, con el que se sintió más cómodo.
La experiencia cambió al montar un Leica Tempus de tipo réflex en un Merkel RX Helix del calibre .30-06. Al retirar la funda desaparecía prácticamente el marco durante el encare, facilitando la localización de la pieza y el seguimiento con ambos ojos abiertos.
Tras varios lances, incluso cerca de los 100 metros, el autor se declara convencido por el punto rojo réflex para distancias de hasta 80 o 100 metros. El encare es rápido, el objetivo se localiza con facilidad y el punto indica de forma intuitiva el lugar de impacto.














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