Por Joaquín de Lapatza
Previo al disparo
El movimiento debe ser constante, sin paradas ni tirones.
No adelantaremos el cañón para detenerlo y esperar a la pieza.
La clave es la fluidez. Los grandes tiradores hacen que parezca fácil, sin sobresaltos, con suavidad y sin esfuerzo.
Mantendremos los dos ojos abiertos. Esto se consigue practicando de forma constante.
El disparo
El gesto debe ejecutarse de forma natural, manteniendo la continuidad del movimiento y la atención sobre la trayectoria de la pieza.
Después del disparo
El swing continúa tras accionar el gatillo para evitar detener el arma antes de tiempo y conservar la línea correcta.















Compartir: